jueves, 7 de agosto de 2014

EL ESPÍRITU PROFÉTICO: INTERPRETAR LA HISTORIA DESDE SU REVERSO






Gonzalo Gamio Gehri[1]

La tradición judeocristiana ha legado a la humanidad un conjunto de poderosas e inspiradoras reflexiones sobre la justicia y la atención a los débiles, presente en los libros proféticos. Los antiguos profetas alzaron su voz contra la idolatría del poder y de la riqueza, así como denunciaron con claridad las prácticas crueles perpetradas tanto por personas comunes como por autoridades del pueblo de Israel. Señalaban que la violencia y la exclusión  socialconstituyen prácticas que Dios y su justicia repudian. Usaban con frecuencia un lenguaje directo para denunciar los actos injustos que minaban las bases mismas de la comunidad.


“Ustedes odian al que defiende lo justo en el tribunal y aborrecen a todo el que dice la verdad. Pues bien, ya que ustedes han pisoteado al pobre, exigiéndole una parte de su cosecha, esas casas de piedras canteadas que edifican no las van a ocupar,  y de esas cepas escogidas que ahora plantan no probarán el vino. Pues yo sé que son muchos sus crímenes y enormes sus pecados, opresores de la gente buena, que exigen dinero anticipado y hacen perder su juicio al pobre en los tribunales” (Amós 5, 10 -12).


Los profetas defienden la equidad y la compasión como virtudes fundamentales que preservan la armonía en las relaciones humanas sustanciales y promueven la salud de la comunidad política. No temieron confrontar a quienes detentaban el poder en aquellos tiempos, pues confiaban en que la justicia estaba de su lado. Eran a la vez críticos sociales y personas de fe. Esta actitud ha pervivido en quienes – inspirados por el mensaje bíblico, actuando tanto en contextos religiosos como seculares – han centrado su propia reflexión y su compromiso social y político con la causa de los más débiles y en el rechazo irrestricto de la violencia en todas sus formas.

Walter Benjamin ha señalado que un rasgo distintivo del espíritu profético consiste en percibir el aspecto catastrófico del curso de la historia. La historia es también el escenario de prácticas violentas e injustas que lesionan la dignidad y la libertad humanas. Es preciso identificar y conjurar estas prácticas. En contraste con quienes consideran que la clave de los eventos de la historia reside en los conflictos económicos (Marx), o políticos (Hegel), o en las solemnes gestas de los héroes (Carlyle), la actitud profética reconoce el sentido de la historia en la situación de las víctimas (los pobres, las viudas y huérfanos de la violencia, los refugiados, los discriminados). Mientras la mayoría de nosotros suele suponer que la historia debe leerse bajo el prisma de los intereses y las expectativas de los vencedores, los profetas de ayer y de hoy plantean interpretar la historia desde su reverso, desde las exigencias de justicia y reparación de las víctimas, los inocentes que sufren exclusión y violencia. Benjamin ilustra este principio a través de un  lúcido comentario sobre el cuadro de Paul Klee, Angelus Novus: el ángel de la historia – sostiene – vuela inexorablemente hacia el futuro, pero tiene la mirada fija en el pasado, pues contempla con horror las ruinas y los cuerpos que el curso del “progreso” deja a su paso. La atención abstracta a los conflictos estructurales y las presuntas gestas heroicas invisibiliza la condición de los débiles. Examinar la historia desde su reverso implica poner en primer lugar el derecho de los seres humanos más vulnerables a llevar una vida plena.

El mensaje profético llama la atención sobre las injusticias que se cometen en este mundo, pero no abandona la promesa de redención y equidad, no renuncia a la idea de que es posible construir otro mundo. Un mundo en el que el diálogo, y no el uso de la fuerza, constituya el eje para el esclarecimiento y la resolución de conflictos en la vida social. La profecía se alimenta de la esperanza de las personas de buena voluntad y se fortalece en el anhelo de justicia. En las últimas décadas, la cultura de los derechos humanos constituye el lenguaje valorativo que ha asumido la preocupación por el destino de las víctimas.  La profecía asume en el tiempo diferentes formas de expresión y compromiso práctico sin perder su motivación ética originaria.
 
“Si uno dice “yo amo a Dios”, y odia a su hermano, es un mentiroso. Si no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve” (1 - Juan 4, 20).  El texto bíblico es bastante claro, y recoge un viejo motivo profético. El compromiso con Dios se re-vela en la capacidad de acoger al otro y asumir la defensa de su integridad si la situación así lo requiere. La visión profética invita a saber estar sabiamente en el mundo, no a salir de él. Quien se desentiende de la condición concreta del prójimo para ocuparse de la mera observancia formal del rito no ha comprendido el corazón mismo del mensaje espiritual judeocristiano. La piedad se torna falsa e insustancial. La indolencia – por ejemplo – frente a lo que sucede en Gaza o ante lo ocurrido en Ayacucho durante el conflicto armado interno, es incompatible con la suscripción  del espíritu de la profecía. Del mismo modo, quien rehúye la compañía y la escucha de los pequeños y vulnerables para solamente rodearse de los encumbrados y los poderosos no entiende lo que es la justicia. Sin sentido de injusticia social no es posible actuar conforme a las exigencias de la rectitud.


(Aparece en la columna de La República sobre cristianismo y crítica social)





[1] Doctor en filosofía por la U.P. de Comillas. Profesor de la PUCP y de la UARM.. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Gonzalo, excelente su interdisciplinariedad, abrazos, Gustavo.

Gonzalo Gamio dijo...



Hola Gustavo:

Muchísimas gracias

Saludos,
Gonzalo.

Aurelio Miní dijo...

Hola

como NO te veo en el FaceBook, NO te puedo enviar esta Noticia que te envío porque sé que eres FAN:

"La única fuente del arte son nuestros corazones", dijo el pintor Caspar David Friedrich. Se cumplen 240 años de su nacimiento y su pueblo natal, Greifswald, ha encontrado diferentes maneras de homenajear a su habitante más ilustre del Romanticismo: http://dw.de/p/1Cr8B

Saludos
AVRELIVS

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Aurelio:

Es una extraordinaria noticia. Muchas gracias.

Saludos,
Gonzalo.